Para ver la receta, pincha aquí
Mostrando entradas con la etiqueta dulces. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dulces. Mostrar todas las entradas
martes, 29 de julio de 2008
domingo, 20 de julio de 2008
Ensalada de mermelada de tomate y tofu.
3 hojas grandes de lechuga.
1 cebolla mediana.
4 tomates raf.
5 pepinillos en vinagre.
50 g. de tofu duro fresco.
3 cucharadas de mermelada de tomate.
Aceite de oliva.
Sal.
Preparación:
Cortamos en juliana la lechuga (bien lavada) y la cebolla. Partimos el tomate en medias lunas, después de lavarlo bajo el grifo, y los pepinillos los partimos en cuatro partes a la larga.
Convetimos el tofu en unos daditos pequeños.
Una vez tenemos los ingredientes dispuestos, solo tenemos que colocarlos en la ensaladera. Primero hacemos un fondo con la lechuga y la cebolla, previamente saladas, y sobre este fondo colocamos el tofu en dados y los pepinillos dispuestos como rayos de dentro a fuera del plato. Alrededor de la ensalada colocamos los tomates cortados, adornando el plato, todos los cortes hacia el mismo lado. Ahora, aliñamos con aceite y una pizca de sal para el tomate. Para finalizar, cogemos la mermelada de tomate y culminamos el plato, poniéndola sobre el tofu.
Lista para servir.
Mmmmmmm, que rico está el tofu con la mermelada de tomate ¿no?
Sí, la verdad es que el tofu con la mermelada de tomate tiene un sabor suae muy agradable, a mi personalmente me recuerda al requesón. Supongo que será por el dulce de la mermelada sobre la frecura del tofu.
Una gran ensalada, muy dulce.
Desde hace algunos meses venimos buscando sabores nuevos en las ensaladas, y esto nos ha llevado a utilizar los dulces en ellas, así como las frutas. Cansadxs de las típicas ensaladas valencianas de lechuga, tomate y cebolla. Ahora en nuestras ensaladas suelen tener cabida las mermeladas, los yogures y las frutas, tanto frescas como secas. Los toques dulces dotan a las ensaladas de un exotismo muy apropiado para la cocina tradicional de los platos a los que suelen acompañar.
domingo, 27 de abril de 2008
Almíbar de cerveza y azafrán.
Ingredientes:
1 botella de cerveza (1/3), a poder ser tostada y fuerte.
Unas hebras de azafrán.
200 g. de azúcar blanquilla.
Preparación:
Sencilla y muy dulce. Abrimos la cerveza y, en una olla o cazo de metal a fuego medio, la vertemos. Añadimos el azúcar y el azafrán, removiendo para que no se pegue el azúcar.
El almíbar estará hecho cuando el agua de la cerveza vaya evaporándose y quede un almíbar denso. Cuando enfríe al cabo de unas horas, colocar en un biberón de cocina.
Almíbar de cerveza y azafrán, nunca me lo hubiera imaginado.
En la línea de apoyo a postres, este almíbar tiene un sabor delicioso que sorprende a todo el mundo. Una combinación poco habitual en nuestra gastronomía, por lo caro del azafrán, y por la costumbre generalizada de beberse las cervezas...jejeje...Si tenéis ocasión, pruébalo, no te decepcionará.
Herencias y postres.
Las personas que nos iniciamos en el veganismo solemos tropezarnos con distintas "trabas" en lo relacionado a los hábitos gastronómicos, derivados de los usos culturales y de la herencia de nuestra anterior condición de omnívoros (en su mayor parte). Tanto es así que muchas personas echan de menos elementos en su dieta, como por ejemplo: la textura y sensación de saciedad de la carne, el queso, la repostería, la comida rápida... Hay casos en los que estas ausencias de los hábitos les llevan a abandonar la dieta vegana. Hace tiempo que todas esas sensaciones las dejé atrás, y de un tiempo a esta parte, la repostería ha sido una de los horizontes que me hacen trabajar en el perfeccionamiento de los postres de cara a las cenas que ofrecemos en la Quimera csa. Poco a poco las tartas se han ido convirtiendo en postres habituales, demostrando que los postres tradicionales pueden ser sustituidos por ingredientes sin sufrimiento animal.
Ahora los complementos de los postres, que hacen de cada porción de tarta y mundo nuevo, con los almíbares, reducciones y mermeladas, la cocina es un mundo inagotable de sabores para ofrecer a las personas que quieran pasar a degustar una dieta sin productos animales ni derivados.
1 botella de cerveza (1/3), a poder ser tostada y fuerte.
Unas hebras de azafrán.
200 g. de azúcar blanquilla.
Preparación:
Sencilla y muy dulce. Abrimos la cerveza y, en una olla o cazo de metal a fuego medio, la vertemos. Añadimos el azúcar y el azafrán, removiendo para que no se pegue el azúcar.
El almíbar estará hecho cuando el agua de la cerveza vaya evaporándose y quede un almíbar denso. Cuando enfríe al cabo de unas horas, colocar en un biberón de cocina.
Almíbar de cerveza y azafrán, nunca me lo hubiera imaginado.
En la línea de apoyo a postres, este almíbar tiene un sabor delicioso que sorprende a todo el mundo. Una combinación poco habitual en nuestra gastronomía, por lo caro del azafrán, y por la costumbre generalizada de beberse las cervezas...jejeje...Si tenéis ocasión, pruébalo, no te decepcionará.
Herencias y postres.
Las personas que nos iniciamos en el veganismo solemos tropezarnos con distintas "trabas" en lo relacionado a los hábitos gastronómicos, derivados de los usos culturales y de la herencia de nuestra anterior condición de omnívoros (en su mayor parte). Tanto es así que muchas personas echan de menos elementos en su dieta, como por ejemplo: la textura y sensación de saciedad de la carne, el queso, la repostería, la comida rápida... Hay casos en los que estas ausencias de los hábitos les llevan a abandonar la dieta vegana. Hace tiempo que todas esas sensaciones las dejé atrás, y de un tiempo a esta parte, la repostería ha sido una de los horizontes que me hacen trabajar en el perfeccionamiento de los postres de cara a las cenas que ofrecemos en la Quimera csa. Poco a poco las tartas se han ido convirtiendo en postres habituales, demostrando que los postres tradicionales pueden ser sustituidos por ingredientes sin sufrimiento animal.
Ahora los complementos de los postres, que hacen de cada porción de tarta y mundo nuevo, con los almíbares, reducciones y mermeladas, la cocina es un mundo inagotable de sabores para ofrecer a las personas que quieran pasar a degustar una dieta sin productos animales ni derivados.
Reducción de fresas y cava.
Ingredientes:
1 botella de litro de cava.
1/2 k. de fresas maduras.
1/4 k. de azúcar blanquilla.
Preparación:
Ponemos en una olla de metal a hervir el cava a fuego lento. Le vamos quitando el pezón a las fresas y retirando las partes que tengan el micelio previo a la putrefacción, troceamos el resto, y lo vamos añadiendo al cava, junto con el azúcar. Lo movemos constantemente, para que la pulpa de las fresas no se pegue. Lo tapamos con una tapa que permita la evaporación, y lo dejamos a fuego lento durante al menos 1 hora, pero debemos acordarnos de ir moviéndolo de vez en cuando.
Cuando el cava haya reducido a la mitad, pasamos la reducción por un colador y separamos la pulpa gruesa del resto, y volvemos a poner en el fuego, hasta que quede con una consistencia viscosa, sin líquido.
Dejamos enfríar en la misma olla, y al cabo de unas horas, lo pasamos a un biberón de cocina, para utilizar como aderezo para postres.
¿Fresas maduras?
Seguro que alguna vez te ha pasado que te haces con unas fresas que de una manera o de otra, cuando decides comertelas es demasiado tarde y están blandas o con una buena capa de micelio por encima. ¿Qué hacemos entonces?¿las tiramos? Es el momento de sacarse de la manga una de esas botellas de las que jamás logras deshacerte en diciembre o bien porque no bebes o porque no te gusta el cava. Ya ves, dos pájaro de un tiro...Además queda delicioso.
Fresas y champagne....
Sí, si tienes esa espinita clavada en el corazón de las pelis de asquerosos burgueses que se las dan de ricachones haciendo alusión a fresas y champagne como una delicia solo al alcance de una clase privilegiada...jajaja, para que veas que no es oro todo lo que reluce, esta reducción le pega mil vueltas a sus delirios de grandeza, convirtiendo fresas de reciclaje y cava olvidado en el armario de la alhacena en un detalle magistral para los postres de los pobres.
¿Cómo utilizarla?
Una vez puesta en el biberón, solo debemos darle caña, y agitarlo a la hora de dejar una tarta cubierta de nuestra reducción. Con pases rápidos y certeros, convertiremos nuestro plato de postre en una maravilla visual digna de los platos de la nouvelle cuisine.
Podemos utilizarlo como si fuese caramelo o como mermelada en tostadas...
El dilzor es muy concentrado, así que para según que paladares puede ser un poco saturado.
1 botella de litro de cava.
1/2 k. de fresas maduras.
1/4 k. de azúcar blanquilla.
Preparación:
Ponemos en una olla de metal a hervir el cava a fuego lento. Le vamos quitando el pezón a las fresas y retirando las partes que tengan el micelio previo a la putrefacción, troceamos el resto, y lo vamos añadiendo al cava, junto con el azúcar. Lo movemos constantemente, para que la pulpa de las fresas no se pegue. Lo tapamos con una tapa que permita la evaporación, y lo dejamos a fuego lento durante al menos 1 hora, pero debemos acordarnos de ir moviéndolo de vez en cuando.
Cuando el cava haya reducido a la mitad, pasamos la reducción por un colador y separamos la pulpa gruesa del resto, y volvemos a poner en el fuego, hasta que quede con una consistencia viscosa, sin líquido.
Dejamos enfríar en la misma olla, y al cabo de unas horas, lo pasamos a un biberón de cocina, para utilizar como aderezo para postres.
¿Fresas maduras?
Seguro que alguna vez te ha pasado que te haces con unas fresas que de una manera o de otra, cuando decides comertelas es demasiado tarde y están blandas o con una buena capa de micelio por encima. ¿Qué hacemos entonces?¿las tiramos? Es el momento de sacarse de la manga una de esas botellas de las que jamás logras deshacerte en diciembre o bien porque no bebes o porque no te gusta el cava. Ya ves, dos pájaro de un tiro...Además queda delicioso.
Fresas y champagne....
Sí, si tienes esa espinita clavada en el corazón de las pelis de asquerosos burgueses que se las dan de ricachones haciendo alusión a fresas y champagne como una delicia solo al alcance de una clase privilegiada...jajaja, para que veas que no es oro todo lo que reluce, esta reducción le pega mil vueltas a sus delirios de grandeza, convirtiendo fresas de reciclaje y cava olvidado en el armario de la alhacena en un detalle magistral para los postres de los pobres.
¿Cómo utilizarla?
Una vez puesta en el biberón, solo debemos darle caña, y agitarlo a la hora de dejar una tarta cubierta de nuestra reducción. Con pases rápidos y certeros, convertiremos nuestro plato de postre en una maravilla visual digna de los platos de la nouvelle cuisine.
Podemos utilizarlo como si fuese caramelo o como mermelada en tostadas...
El dilzor es muy concentrado, así que para según que paladares puede ser un poco saturado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)