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lunes, 29 de diciembre de 2008

Tartaletas de paté de calabacín.

Ingredientes:

Unas cuantas tartaletas para reposteria, veganas, evidentemente.
Unas cucharadas de paté de calabacín.

Preparación:

Una vez tenemos el paté de calabacín hecho, la historia es sencilla, solo tenemos que abordar la caja de tartaletas que encontremos sin productos animales y colocar unas cucharaditas de paté dentro, para hacer una presentación digna de un prestigioso restaurante.

Presentación de lujo:
Las tartaletas son un producto caro, la verdad, pero cierto día en el "super" las tenían de oferta, y siempre me había quedado con las ganas de llevarme algo así para que lucieran bien los patés. Una presentación digna de invitar la familia a cenar, para que vean que no solo comemos lechuga y alfalfa.

Frivolidades.
Una buena bandeja llena de diversos patés, montados sobre tartaletas, tostadas pequeñas, bocaditos de hojaldre, hojitas de cogollo de lechuga, hojas de endivia... son una muestra colorida de las mil posibilidades de la gastronomía vegana.
Sabores que se mezclan en pequeños bocados, dando juego a la mesa y ánimo a las miradas ávidas de color en nuestras mesas verdes.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Paté de calabacín.

Ingredientes:

4 calabacines medianos.
50g de avellanas.
Una ramita de romero.
Una ramita de tomillo.
Aceite de girasol.
Sal.
Un vaso de vino blanco.

Preparación:

Lavamos los calabacines y los picamos finitos para saltearlos un poco y que se hagan rápido, y las colocamos en en una sartén con un chorro de aceite a fuego medio para saltearlo. Machacamos las avellanas en un mortero o con la batidora y las añadimos al calabacín, junto con las ramas de romero y tomillo. Cuando el calabacín comience a estar blandito, vertemos el vaso de vino blanco y dejamos que reduzca a fuego bajo para que pierda el alcohol y que el calabacín coja su aroma.
Una vez que el vino haya reducido, separamos las ramas de las hierbas y colocamos en el vaso de la batidora para triturar la mezcla. Una vez batido, si queda demasiado espeso, cosa difícil que ocurra, se le puede añadir un chorrito de aceite de girasol.
Una vez se enfría, fuera de la nevera, ya está listo para servir, con un sabor muy agradable gracias a las avellanas, que también le aportan una textura peculiar.

¿Han de ser ramas, o vale la especia de frasco?
Yo prefiero las especias directas de la rama, ya que suelo recogerlas de la montaña y me siento mejor usándolas, pero claro que sirve, yo las utilizo en infinidad de platos las de frasco, muchas veces es la única manera de acceder a ellas. Aunque siempre es preferible fresca.

Paté solidario.
Ésta receta fue la que utilizamos para uno de los patés que aportamos en la cena de la penya Picaporta de Mislata para el sopar popular i nit d'Albaes en el que colaboramos con una pequeña muestra de gastromía vegana.

Patés.
Siempre un placer encontrar patés en la nevera. Bocadillo rapidos, entrantes, montaditos, acompañamientos, picaditas... El paté se mantiene bien guardado en frascos en la nevera y siempre viene bien tener uno preparado a mano.
Preparamos un buen número de patés y a disfrutar de merendolas con pan tostado, como si fuera el cumpleaños de un niño

(Wolfbrigade)

domingo, 10 de agosto de 2008

Paella dominguera total.

Ingredientes (para 6 dominguerxs en el monte):

1/2 pimiento rojo.
1 pimiento verde italiano.
1 calabacin mediano.
Unos cuantos champiñones.
Un poco de bajoqueta (judía perona).
Un bote de alubias blancas, o, si puede ser, 100g de garrofó.
Un poco de tomate triturado.
600g de arroz.
Sal.
Unas hebras de azafrán.
Aceite de oliva.
Una ramita de romero del campo.
Agua.
Una paella para 6 personas.
Fuego, a base de leña.

Preparación:

Lo primero es preparar el fuego, en un paellero, una vez lo tenemos listo, mientras nuestrx compinche de cocina va cortando la verdura en daditos, no muy pequeños, una vez cortada la verdura y escurridas las alubias, ponemos la paella en sobre el fuego, con un buen chorro de aceite, y con ojo de que el fuego no esté extremadamente fuerte.
Echamos la verdura y las alubias, todo a la vez, que en el monte suele haber prisas para comer, jajaja, la movemos frecuentemente, porque el fuego de leña es más imprevisible que el de los fogones de la cocina. Echamos sal y seguimos moviendo hasta que la verdura esté blandita y algunos trozos se nos hayan quemado por el fuego, que hay que controlar en todo momento.
Ahora echamos las hebras de azafrán y removemos, enseguida, unas cucharadas de tomate triturado, esta medida es a gusto de quien cocine, yo suelo echar bastante. Removemos bien, para que no se nos queme y en un par de minutos añadimos el agua.
La cantidad de agua depende del arroz que vayamos a poner, por lo general echamos por encima de los clavos de las asas, que es la altura a la que debe reducir para añadir el arroz. Y dejamos hervir hasta que llegue a la altura de los clavos con la ramita de romero.
En este momento, podemos asegurarnos de si la paella está nivelada, y jugar con ella hasta que encontremos el nivel, cosa que a veces es más difícil de lo que parece.
A fuego fuerte, colocamos la leña para preparar la cocción del arroz, que añadimos cuando el nivel del caldo haya llegado a los clavos. De un extremo a otro de la paella hacemos un surco de arroz en línea recta, dejando que sobresalga un par de dedos por encima del caldo, con la medida de arroz en la mano se verá más claro, pero es muy sencillo y pronto se le coge la medida.
Esparcimos el arroz para que se distribuya por toda la paella, probamos de sal, para que no se nos quede soso y dejamos cocer 10 minutos a fuego rápido y los últimos 10 a fuego lento. Pasado ese tiempo, tapamos la paella con periódico para que repose.
En unos minutos a comer.

¿Dominguerxs? no gracias!
Fuimos a pasar unos días en un pueblecito de Teruel, y que menos que hacer una paella en el monte, porque la opción B era una torrà de embutido lugareño, jjuausjaus. Eso sí, nosotrxs fuimos en miércoles.
Acudimos a una zona habilitada con paelleros, zona de comida y fuente, en Dornaque, en medio de la sierra, rodeadxs de coníferas.
Las zonas con paelleros son los únicos espacios donde se puede hacer fuego al aire libre en el estado, por peligro de incendios, que anualmente arrasan los montes (aunque generalmente sean provocados por cuestiones especulativas y los menos por descuidos). En los montes valencianos, la prohibición llega a alcanzar muchas veces incluso estas zonas recreativas.
El fuego es un peligro como pudimos comprobar por las fuertes rachas de viento que acompañaron toda la preparación.

La leña y el fuego.
Como nativxs valencianxs, el fuego nos acompaña desde nuestro nacimiento. A los pocos mese recibimos un baño en llamas y solo los bebés que no se abrasan son llamados a pertenecer a la exquisita raza de los valencianos. Pólvora, llamas y fuego son los emblemas de esta estirpe....jaajajajaja
La cocina de paellas a leña es una costumbre muy valenciana, generalmente en las fiestas de los pueblos suele prepararse una paella gigante o un concurso de paellas; también en fallas y en fines de curso son clásicas las paellas al aire libre.
Es relativamente sencillo preparar una paella a leña, y generalmente mucho más sabrosa por lo que tiene de participativo, popular y entrañable. Suele cocinarse en grupo y esto hace que se mantenga unas relaciones de comunidad que la cocina de cualquier casa, por cuestiones de espacio, no permite.
Las paellas al aire libre suelen ser muy familiares.

Garrofó ¿y eso que es?
Es una legumbre, muy típica de Valencia, sobre todo en las paellas y arroces, que tiene un tamaño mucho mayor que las alubias, tres veces más grande por lo menos, es muy apreciada en nuestra cocina y generalmente en el resto del estado no suele encontrarse, en Madrid una vez vimos unos botes que ponía "alubia granja", que eran de un tamaño similar.
Aquí las podemos conseguir o frescas, en sus vainas, para desgranar, o bien congeladas como arreglo de paella o solas.

miércoles, 16 de julio de 2008

Moussaka de dos pisos.


Ingredientes (4 personas):

6 berenjenas grandes.
4 pimientos verdes grandes.
4 cebollas medianas.
2 calabacines medianitos.
500g de tomate triturado.
5 berenjenas asadas.
50g de piñones.
Aceite de oliva.
Sal.
Albahaca.
Pimentón dulce.
Pimienta negra.
Limón.

Preparación:

Lo primero que tenemos que hacer es asar las 5 berenjenas en el horno, a fuego medio, untadas en un poco de aceite para que no se quemen, simplemente echando unas gotas de aceite en nuestras manos y frotando las berenjenas para embadurnarlas bien. Las ponemos en el horno durante unos 20 minutos, y cuando les pinchemos con un cuchillo y se desinchen y esté blando el centro, estarán listas.
Por otro lado vamos fileteando las berenjenas a la larga para crear unos lonchas que nos han de servir de base para los diferentes pisos. Los pasamos por la sartén con una pizca de aceite y las retiramos hasta que tengamos el relleno de los diferentes pisos.
Para el primer piso vamos a utilizar el pimiento, la cebolla y el calabacín. Contamos el calabacín a la larga como si fuesen patatas congeladas, la cebolla y el pimiento, sin embargo, lo picamos finito y lo ponemos a sofreir en una sartén con un chorro de aceite de oliva. Una vez la cebolla se haya dorado, añadimos una pizca de pimentón dulce, removemos, y antes de que se nos queme, vertemos el tomate triturado una cucharadita de sal y otra de azúcar, y lo dejamos que se fría a fuego bajo con un poco de albahaca, controlándo que no se nos queme, mientras preparamos el segudo piso.
Para el segundo piso entra en juego la berenjena asada. Le quitamos la piel y vamos poniendo toda la carne en un bol para triturarlo junto con los piñones y un poquito de limón. Lo batimos hasta que quede uniforme y le añadimos sal y pimienta al gusto.
Ahora viene el montaje. Con el horno encendido, vamos colocando un fondo de berenjena laminada, y encima esparcimos una capa uniforme de salsa de tomate, que cubra toda la berenjena; ahora otra capa de berenjenas, que cubra la salsa de tomate, y una capa de la berenjena asada conlos piñones, y el mismo proceso. Esparcimos bien la mezcla y colocamos la capa final de berenjenas encima del segundo piso. Una vez listo, metemos en el horno la moussaka y dejamos que se hornee a fuego medio 10 minutos. Lista para servir.

Moussaka.
La moussaca es un plato que puede recordar mucho a la lasagna, de hecho su preparación es muy similar y se dispone en capas como el típico plato italiano, pero éste es un plato balcánico y es conocido principalmente por su versión griega. La moussaka típica es un plato hecho con cordero, ingrediente que nosotrxs omitiremos evidentemente por nuestra dieta. Si te interesa el orígen y las variantes, visita este enlace.

Pufff, mucho trabajo, ¿no?
En principio es un palto laborioso, somo lo es la lasagna, pero también es un plato muy sabroso y muy apreciado en la dieta vegana. Existen variantes que seustituyen la berenjena por patatas cocidas, pero es otro plato. Una vez te has puesto a cocinarlo, no tradas tanto como parece, pero requiere tiempo porque hay que pasarlo por el horno.

Queda un poco soso así sin más, ¿no?
Bueno, para presentarlo, le hemos puesto tomate cherry, puede que demasiado incluso, pero también es una buena compañía una bechamel, o patata rayada por encima a la hora de ponerla en el horno, y gratinarla.

Un poco pesado el platito ¿no?
sí, eso sí es un plato compacto y puede que demasiado fuerte para según que momentos, aunque hay veces que se agradece una comida fuerte, puede que el verano no sea su momento.